quarta-feira, 28 de abril de 2010

  • LA ETERNIDAD Y SOLEDAD

Tengo miedo a vivir demasiado tiempo,
de vivir más que la eternidad de la calle de los pájaros azules,
esos guías abiertos y rotundos
de los misterios de Eleusis que no llegaran a soñar
el poeta antes de amar Ágape y tu.
¡Oh, los misterios de la mujer sola!
y los orgasmos de la tarde benigna y rubra...

Un gemido, y el cielo se abre en forma de Dios
ya con un hijo en su vientre.

¿Acaso, como confiesan mis ojos claros,
todo no es más que un sueño y Dios una pareja oscura
de la tierra sudaría?

La raíz de oro de tu sonrisa, espuma
de broma, quinta esencia de Eva, Chrisys,
Atenas y Piscis desnudas,
enseña el poema a nadar...
y tú eres el mar de las estrellas, láctea vía
—hay penas de amantes y espanto en el cielo
pues nasce un hombre y tu ambición—
que fecunda el jardín y las laderas de mi soledad.

Y yo, en las puertas del paraíso
de un otro sueño informe y sin esperanza,
te canto y grito, te canto y grito
como el nazareno en oración,
como el nazareno en el jardín,
como el nazareno en la cruz...
pues no sé lo que hacer con miles de años.
¿Qué se hace con la eternidad?
-------- Virgílio Brandão

Imagen: Tierra, Milo Manara

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