- XIII
Cuando, entre las demás, de mi señora
viene, a veces, Amor en el semblante,
cuanto en belleza va ella por delante,
tanto crece el afán que me enamora.
Yo bendigo el lugar, y el tiempo y hora,
en que miré a una altura semejante.
y digo: «Da las gracias, alma amante,
por ser de tanto honor merecedora.
De ella es el amoroso pensamiento
que, siguiéndolo, al sumo bien te envía,
teniendo en poco lo que el vulgo ansía;
de ella viene la osada gallardía
que te encamina al cielo, con aliento
tal que, esperando, ufano ya me siento.»
----- Francesco Petrarca





